La guía definitiva para los jóvenes de Parlangi: habla con confianza

¿Listo para tu primera conversación? ¡Es totalmente normal sentirse un poco nervioso! Recuerda: Parlangi es un espacio seguro. No te van a poner nota y no tienes que ser perfecto. Sigue estos consejos prácticos para prepararte y sacar el máximo partido a tus sesiones.

Prepara el terreno antes de conectarte

No hace falta que hables con fluidez para empezar con Parlangi, pero conocer algunas palabras básicas te dará más confianza. Aquí tienes algunas herramientas gratuitas para prepararte:

1. Vocabulario básico

  • Duolingo: ideal para principiantes absolutos que quieran aprender los números básicos y los saludos en solo 10 minutos al día.

  • Memrise: utiliza breves vídeos de personas del lugar para mostrar cómo suena realmente el idioma.

2. Mecanismos de seguridad en la traducción

Mantén estas páginas abiertas en una pestaña aparte durante las sesiones:

  • DeepL: muy preciso a la hora de traducir frases completas cuando te quedas atascado.

  • Reverso Context: Muestra cómo utilizan los hablantes nativos determinadas palabras en situaciones cotidianas.

3. Capacidad para escuchar

  • Tus canales de vídeo: busca «Slow Dutch» para escuchar a hablantes nativos contar historias sencillas a un ritmo muy lento.

La regla de oro

Las aplicaciones son estupendas para prepararse, pero nunca podrán sustituir el contacto humano, interpretar las emociones ni enseñarte la cultura.

¡No te quedes estancado practicando solo! Usa estas herramientas para ganar confianza básica y luego lánzate a una conversación real en Parlangi.

Durante la sesión: Superar el miedo

  • Acepta tus errores: cometer errores es la única forma de aprender un idioma. No te disculpes por tu acento ni por tu gramática. Tu mentor está ahí para ayudarte, no para juzgarte.

  • Usa la función de chat: si oyes una palabra que realmente no entiendes, no te limites a asentir con la cabeza. Pídele a tu mentor que escriba la palabra en la ventana de chat (la encontrarás en la parte inferior de la pantalla de vídeo). ¡Ver la palabra suele ser de gran ayuda!

  • Usa las manos: ¿No encuentras la palabra adecuada? Haz gestos, señala objetos de tu habitación o utiliza una aplicación de traducción para encontrar la palabra concreta que necesitas. La comunicación consiste en transmitir el mensaje, no en tener una gramática perfecta.

  • Toma nota: intenta apuntar entre 3 y 5 palabras nuevas en cada sesión. ¡Repásalas antes de tu próxima conversación!

Respeto mutuo

  • Sé puntual: tu mentor dedica su tiempo libre a ayudarte. Acude siempre a tiempo a las sesiones programadas. Si no puedes asistir, avisa a tu mentor lo antes posible.

  • Mantén un tono distendido: centra la conversación en aficiones, la vida cotidiana, la cultura y los intereses. Evita temas demasiado serios o polémicos, para que el ambiente sea relajado y divertido para los dos.

¿Estás aprendiendo un idioma?

Parlangi se basa en la teoría del profesor y lingüista estadounidense Stephen Krashen, que ha realizado investigaciones mundialmente reconocidas sobre la adquisición de segundas lenguas. Hemos traducido sus cinco hipótesis en las "reglas Parlangi". Seguirlas es la mejor manera de aprender un idioma.

Los mentores Parlangi están formados para ayudarte en tu viaje lingüístico, basándose en estos cinco principios. 

Sigue las cinco reglas de Parlangi...

1

Disfrute de

Las personas aprenden más rápido cuando se sienten relajadas y cómodas. Sea amable. Haz cumplidos. Sea cortés. Y disfruta escuchando y hablando con los demás.

2

Utilizar un lenguaje comprensible

Intenta entender al otro. Utiliza el lenguaje de signos, dibujos, textos... Sé expresivo.

3

Atrévete a cometer errores

Cometer errores es normal en un proceso de aprendizaje de idiomas. Inténtalo. Fallar. Vuelve a intentarlo... Hasta que lo consigas.

4

Tengan paciencia.

Aprender un idioma lleva tiempo. Hay que ir paso a paso. Escuchar y leer mucho son los primeros pasos. Cuando conozcas algunas palabras, empieza a utilizarlas.

5

Aprender haciendo

Aprender es divertido. Aprende como un niño aprende su primer idioma. No te centres en las reglas. Comuníquese mucho: escuche, lea, hable y escriba. La práctica es la clave.